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Humanización en salud: un reto conceptual y de actitud

Humanización en salud: un reto conceptual y de actitud

¿Cómo aplicar la humanización en salud en su práctica médica?

¿Habías escuchado antes sobre el término humanización en salud? ¿Sabes a qué se refiere esta idea? ¿Crees que este es un concepto que solo se usa en las campañas publicitarias de los centros de salud o que realmente tiene alguna aplicación en la práctica médica? 

A continuación, hacemos una revisión sobre el concepto de la humanización en salud. Además, te explicamos por qué y cómo puedes incorporarlo a tu práctica médica para construir una mejor relación médico-paciente. ¡Acompáñanos!

¿Qué es la humanización en salud y cuál es su origen?

La verdad es que no existe un concepto claro sobre lo que es la humanización en salud. No obstante, hay quien lo define como el trato amable, empático y familiar con el paciente. En este sentido, la atención sanitaria se centra en la persona afectada y no en la enfermedad que le aqueja (Castro et al, 2018).

Tampoco se conoce con certeza cuándo inició la humanización de la atención en salud. En el juramento hipocrático ya se hablaba de conservar la humanización con los pacientes. 

Luego, para finales del siglo XVIII, se implantó una reforma hospitalaria que incluía el trato humanitario de los pacientes dentro de su enfoque (Santacruz, 2016). Desde entonces aparecieron muchos defensores de la humanización en salud y la calidad de atención sanitaria. 

Sin embargo, se sugiere que el concepto cobró fuerzas en 1948, con la Declaración Universal de los Derechos Humanos adoptada por las Naciones Unidas. Esta declaración concientizó a todas las personas sobre los derechos civiles, políticos, económicos y de salud (Santacruz, 2016).

¿Por qué un médico debe practicar la humanización en salud?

La razón principal para poner en práctica la humanización en salud es crear y mantener una buena relación entre el médico y el paciente. Esta relación es la piedra angular de la medicina, ya que todo el ejercicio profesional del médico se basa en la interacción que tiene con el paciente (Mendoza, 2017).

Ahora bien, la relación médico-paciente no es algo que cae del cielo. Como cualquier otra relación, necesita de la interacción y comunicación entre dos personas. Y, sin duda, esta se ve favorecida por el buen trato, la empatía, la amabilidad y la cordialidad. Todos estos son factores que caracterizan a la atención humanitaria (Mendoza, 2017).

Tomando en cuenta esto, podemos decir que la humanización en salud beneficia tanto al médico como al paciente. El paciente se siente atendido, importante y satisfecho. Asimismo, el trato humano le devuelve la dignidad que le puede haber quitado la enfermedad (Mendoza, 2017).

Por otra parte, el médico en reciprocidad también recibe un trato amable y cordial que resulta satisfactorio. Además, la humanización en salud puede contribuir a una mayor captación de pacientes que deseen sus servicios (Mendoza, 2017).

Retos de la humanización en salud

Hay varios aspectos que logran distanciar al médico de su paciente. Estos van desde la personalidad de ambos, hasta defectos en la formación y problemas organizacionales de los servicios de salud. Algunos de ellos son (Gutiérrez, 2017; Busch et al, 2019):

  • La cosificación del paciente que implica tratarlo como un conjunto de síntomas o enfermedades y no como persona.
  • Un ambiente incómodo para la atención médica, donde no hay privacidad y mobiliario cómodo.
  • La falta de empatía y calor humano en la relación médico-paciente.
  • Una comunicación inadecuada, con lenguaje técnico e incomprensible. 
  • La alta carga de trabajo que tienen los profesionales, lo que les obliga a reducir el tiempo de atención.
  • El exceso de la tecnología que te obliga a distanciarte cada vez más de los pacientes 
  • La superespecialización de los profesionales que les aleja del trato directo y constante con los enfermos.
  • El agotamiento que tiene el profesional tras largas jornadas de trabajo sin descanso. 
  • Los desperfectos en el sistema educativo, que se centran en formar profesionales de la salud con alta capacidad científica y pocas cualidades éticas. 
  • La gran cantidad de burocracia que limita el acceso de las personas a los servicios de salud.

Conocer estos factores te puede ayudar a erradicarlos de tu práctica diaria y alcanzar la humanización en salud y el bienestar de tus pacientes. Por lo menos, aquellos que dependen de tu actitud y trato con el paciente.  

 ¿Cómo humanizar la atención en salud con prácticas sencillas?

Ya sabemos que, para lograr humanización en salud, los profesionales sanitarios deben concentrarse más en el paciente y menos en el exterior. 

Sin duda, es un reto dejar de lado la tendencia paternalista de centrarse en el diagnóstico y el tratamiento de enfermedades. Sin embargo, existen pequeñas acciones diarias que te pueden ayudar a transformar la práctica médica en un evento más humano. Por ejemplo, puedes (Santacruz, 2016; Gutiérrez, 2017): 

  • Saludar al paciente y mirarlo a los ojos. 
  • Aprender el nombre del paciente. 
  • Tener una comunicación clara, con un lenguaje que toda persona pueda entender con facilidad.
  • Mantener al paciente informado sobre los procedimientos diagnósticos, su enfermedad, los riesgos y el tratamiento.
  • Resolver dudas. 
  • No discriminar a las personas por su sexo, raza, religión o cultura.
  • Dar continuidad a la atención médica, investigando sobre la evolución de los pacientes y su tratamiento
  • Mejorar los espacios de atención logrando que sean más confortables. 
  • Eliminar la burocracia excesiva para pedir citas. 
  • Integrar al paciente en las decisiones médicas, tomando en cuenta su opinión a la hora de sugerir un tratamiento.

Además, recuerda usar con cautela los avances tecnológicos. El objetivo es que te ayuden a diagnosticar y tratar mejor a tus pacientes, pero sin alejarte del contacto humano (Gutiérrez, 2017; Busch et al, 2019).

Todavía no existe un consenso sobre la definición de la humanización en salud. Sin embargo, queda claro que se basa en mantener una buena relación médico-paciente. Esto a través de un trato personalizado, centrado en el paciente y en valores éticos como la empatía, la amabilidad y la cordialidad. 

Sumarte a la revolución de la humanización en salud puede beneficiar a tu práctica médica. Asimismo, interactuar más y mejor con tus pacientes te puede ayudar a sentirte más satisfecho con tu trabajo.

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